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Robin Wright para la eternidad




 El Congreso
(The Congress)

Una película de Ari Folman | Israel | 120 minutos

Intérpretes: Robin Wright Penn, Harvey Keitel, Danny Huston, Paul Giamatti, Frances Fisher, Kodi Smit-McPhee, Michael Landes, Sami Gayle, Matthew Wolf  

Cines: (Madrid) Golem (V.O.S.) | Yelmo Cines Ideal 3D (V.O.S.)   || (Barcelona) Balmes Multicines (V.O.S.) | Boliche (V.O.S.) | Yelmo Cines Icaria 3D (V.O.S.)

©Golem
Un lamentable hecho en la industria de Hollywood es que las estrellas femeninas son arrinconadas cuando cumplen cierta edad. Los papeles interesantes desaparecen para ellas y todas estas actrices a apariciones muy secundarias o simplemente a caer en el olvido. Parece que sólo Meryl Streep ha sabido evitar esta maldición. Y luego está el caso de Robin Wright. Conforme han ido pasando los años y despojándose de ‘princesas prometidas’ la actriz se ha ido transformando en una actriz que no sólo ha ido ganando talento sino sabiduría al escoger sus papeles. No en vano Wright tiene uno de los rostros femeninos más interesantes del actual cine norteamericano. Por eso era evidente que era casi la única opción posible para interpretar El Congreso. Una película donde se habla, entre otras muchas cosas, de la futilidad de la persona / actriz ante lo icónico que es lo que realmente importante. Por ello era importante la presencia de Robin Wright para que en una de los mejores momentos de cine del año (la secuencia del escaneo) el hermoso rostro de la actriz sea el último halo de humanidad al que agarrarnos. A partir de allí llega toda la parte de animación de El Congreso. Una distopia animada con trazos hermosos pero complejos donde lo ‘alucinado’ adquiere un estilo coherente. Lo que en un principio podía parecer una reflexión sobre el mundo del cine y la resurrección de las estrellas a través de lo digital va un bastante más allá. El Congreso habla sobre la posibilidad de un futuro donde lo humano (tristeza, dolor...) ha desaparecido para dar paso a una especie de colorido paraíso. Pero como toda distopia un paraíso cercano a la soledad. El Congreso es una adaptación libre y cinéfila de El Congreso de Futurología de Stanislaw Lem. Una adaptación libre pero que mantiene intacto el espíritu libre y caótico del congreso que describía Lem. Para eso se ayuda de una animación que parece salida tanto de los famosos Estudios Fleischer como de la animación de los ochenta tipo Heavy Metal. Eso le confiere a El Congreso un aspecto extraño, complejo pero absolutamente hermoso. Tan hermoso como el personaje y el rostro (animado o no) de Robin Wright. Una liberación para ella, por fin completa, de "princesas prometidas" y Sean Penns de la vida.

▲: Robin Wright (real y animada)
▼ : el cierto encasillamiento de Danny Huston con sus papeles sombríos y amorales


● Realidades confrontadas (MariFG | Cinema Ad Hoc)

El Congreso peca de ser irregular en la narración, poniendo demasiada distancia entre sus dos tramos. Pero lo que no se le puede negar es que en su conjunto se trata de una obra fascinante no ya por su mezcla de estilos, que a estas alturas poco tiene de original, sino por la capacidad de abarcar infinidad de lecturas sobre la necesidad de evasión psicológica que tiene el ser humano para afrontar la vida, a partir de la reflexión sobre el futuro del cine y del arte en general
● La tranformación virtual de Robin Wright en "El congreso"  (Beatriz Martinez | Cine 365)

 Robin Wright consigue uno de los papeles más icónicos de su carrera, y de nuevo, Ari Folman, ha conseguido generar otra obra de culto sobre la pérdida de la identidad del hombre moderno dentro del vacío tecnológico que conduce a la nada
● El fin de lo real (Luis Martínez | El Mundo)

¿Estamos en una sala de cine o en la cabeza de Folman? ¿Montoro existe? Descabellada, febril, irresistible y... un desastre. Todo junto. Pero, ¿es buena o es mala? Respuesta: no existe, no es una película, es otra cosa. Y eso, aunque sólo sea porque nos hace dudar, es bueno. Mucho incluso


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