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Identidad nolaniana




 Transcendence
(Transcendence)

Una película de Wally Pfister | Estados Unidos | 119 minutos

Intérpretes: Johnny Depp, Rebecca Hall, Paul Bettany, Kate Mara, Morgan Freeman, Cillian Murphy, Cole Hauser, Clifton Collins Jr.

Cines: (Alicante) Kinepolis Plaza Mar 2 | Yelmo Cines Puerta de Alicante | Cines Panoramis | Cines Aana San Juan | Ábaco San Vicente || (Madrid) Acteón | Callao | Cinesa La Gavia 3D | Cinesa Las Rosas 3D | Cinesa Manoteras 3D | Cinesa Méndez Álvaro 3D | Cinesa Principe Pío 3D | Cinesa Proyecciones 3D | Conde Duque Alberto Aguilera | Conde Duque Goya | Conde Duque Santa Engracia 3D | Dreams Palacio de Hielo | Princesa (V.O.S.) | Victoria | Yelmo Cines Islazul 3D | Yelmo Cines Plenilunio 3D || (Barcelona) Arenas Multicines | Balmes Multicines (V.O.S.) | Bosque | Cinesa Diagonal 3D | Cinesa Diagonal Mar 18 3D | Cinesa Heron City 3D | Cinesa La Maquinista | Cinesa Maremagnum | Glòries Multicines | Gran Sarrià Multicines | Yelmo Cines Icaria 3D (V.O.S.)   

©EOneFilms
No importa lo que hiciera, dijera o escribiera Wally Pfister ya que su debut en el mundo del largometraje estaría irremediablemente unido a un nombre: Christopher Nolan. Pfister, figura clave en la filmografía nolaniana como director de fotografía de sus películas, rodaba una primera película que con sólo leer la sinopsis podía pasar como un nuevo trabajo del director británico que además produce la cinta. Al final el peso de Nolan es el menor de los problemas que tiene Transcendence. La película de Wally Pfister no podía ser más oportuna ya que narra la posibilidad de que una inteligencia artificial pudiera ser tan poderosa que se convirtiera en una especie de semidios. A partir de ahí lo más interesante de Transcendence son las cuestiones planteadas no sólo sobre la era de Internet sino sobre la identidad humana en tiempos donde el humanismo parece que languidece. Pero el grave problema de la película es que el envoltorio con que está hecho es demasiado torpe. Pfister se va moviendo entre géneros o estilos como la ciencia ficción adulta y reflexiva, la película de serie B o el thriller de acción. En un principio esta mezcla de géneros podría ser estimulante si no fuera por lo mal ensamblados que están, haciendo que la película avance a trompicones y de forma brusca. Marcas de la casa de las producciones nolanianas como la pesadez en su desarrollo y las incoherencias argumentales salvables en otras películas aquí son decisivas para su desangelado tonoo. Tampoco ayuda que ese trazo grueso se traslade a los personajes secundarios de Paul Bettany, Cillian Murphy, Morgan Freeman y ese manido grupo terrorista. Todos hechos e interpretados con el piloto automático. Y curiosamente lo que realmente trasciende de la película es precisamente su cabeza de cartel. El fracaso de Transcendence en Estados Unidos tuvo una clara victima: Johnny Depp. Todo el mundo se replanteó hacia donde iba el estrellato de Depp después de algunos sonados fracasos comerciales (con algunos aciertos artísticos como El llanero solitario). Pues en Transcendence el personaje de Depp es el gran acierto no tanto por su desarrollo sino por las preguntas que la película pone sobre la mesa. La película tiene un acertado tono de ambigüedad al no retratar al semidios Depp como alguien vengativo y destructor. También Transcendence acierta en poner sobre la mesa cuestiones sobre la identidad del ser humano en un mundo que torna hacia lo virtual. El no querer dar respuestas claras y mantener un tono ambiguo es algo que juega claramente a favor la cinta. Pero lo más curioso de Transcendence es que una película que habla tanto sobre la identidad esté dirigida por alguien (Wally Pfister) que intenta no ser comparado con otro (Christopher Nolan)


: las preguntas que plantea
: su torpe realización


● El cerebro es la pantalla (Paula Arantzazu Ruiz | Sensacine)

Bajo una trama distópica demasiado convencional para el asunto que se tiene entre manos, Pfister y su guionista Jack Paglen (también de puesta de largo) ensanchan la nueva ciencia-ficción centrada ya no en la ubicuidad de la tecnología y sus potenciales peligros, sino en la posibilidad de lo humano en convertirse en otro, abriéndose a la idea de cuerpos en proceso, del delirio y de la esquizofrenia y la multiplicidad
● El infierno del cielo digital  (Raúl Minchinela | El Diario)

En Transcendence, Johnny Depp es un experto en inteligencia artificial que termina trasladando su conciencia al mundo digital. Se convierte en un intelecto sin cuerpo, que habla con su esposa sin necesidad de aliento, inmortal y omnisciente. La mística de alas y de halos convertida en una ascesis de ventiladores y pilotos luminosos
● Gran fábrica de humo (Jordi Battle Caminal | La Vanguardia)

Aceptada la validez de la premisa, no es de recibo en cambio su formulación visual: una película chata, sin tono, de desarrollo desmayado y diseño de producción más bien feo pese a los generosos millones invertidos en su producción













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