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Misterio




Joven y bonita
(Jeune et jolie)

Una película de François Ozon | Francia | 95 minutos

Intérpretes: Marine Vacth, Géraldine Pailhas, Frédéric Pierrot, Charlotte Rampling, Johan Leysen, Fantin Ravat, Nathalie Richard

Cines: (Alicante) Aana | | (Madrid) Dreams Palacio de Hielo | Golem (V.O.S.) | Paz | Verdi HD (V.O.S.) | Yelmo Cines Ideal 3D (V.O.S.) | | (Barcelona) Balmes Multicines (V.O.S.) | Club Coliseum | Gran Sarrià Multicines | Méliès Cinemes (V.O.S.) | Verdi HD (V.O.S.) | Yelmo Cines Icaria 3D (V.O.S.)

©Golem
François Ozon conoció hace poco las mieles del éxito con En la casa una película donde un adolescente perverso trastocaba la vida de su profesor. En esa película el ingenio malicioso de Ozon se podía explayar sobradamente en una película y que gracias a eso logró conquistar a espectadores de medio mundo. Es curioso que en su siguiente película la vuelva a protagonizar un adolescente que, al igual que Ernst Umhauer en En la casa, juega a adentrarse en terrenos pantanosos. Pero en esta ocasión no hay fabulación ni juego ya que en Joven y bonita la adolescencia se encuentra de bruces con un tema de apariencia escabrosa como la prostitución. Aunque con Ozon las cosas son distintas y Joven y bonita no nos va a llevar a terrenos de ‘realismo social’ sucio y duro. No en vano su protagonista Isabelle (Marine Vacth, el motor de la película) es una joven acomodada que se prostituye porque quiere y cuyas razones nunca para hacerlo nunca llegamos a saber del todo. Y ahí es donde Joven y bonita tiene su principal virtud. En su permanente halo de misterio e incluso de indefinición.

Joven y bonita  es una película rápida. En poco más de hora y media asistimos a unos cambios vitales claves en el personaje de Marine Vacth. Perdida de la virginidad, su incursión en el mundo de la prostitución, su enfrentamiento con su familia... pero gracias al uso de la elipsis y una dirección sobria la película se mantiene en un asombroso punto muerto. Quitando las (estupendas) escenas entre madre (Géraldine Pailhas) e hija Ozon se aleja del tremendismo colocando a la película en un halo de permanente misterio. Hay muchas preguntas pero la película no quiere responder ninguna. Y gracias a ese uso de las elipsis a veces no muestra ni los actos ni sus consecuencias. Aunque Ozon va dejando pistas (placer, dinero, traumas...) respecto al comportamiento de Vacth no le interesa dar respuestas a ninguna pregunta. Y en ello colabora el gran acierto de la película que es la elección de Marine Vacth cuyo rostro hermoso pero también frío, sereno e impertérrito en cualquier situación. Y quizá el único pero de Joven y bonita sea también la virtud antes mencionada. Su excesiva velocidad, su misterio impenetrable hacen que la película interese mucho pero que a la vez cueste entrar en su caparazón. Seguramente en otra película ni siquiera uno haría el esfuerzo pero Joven y bonita tiene suficiente atractivo para intentar entrar en su interior aunque a veces cuesta demasiado. Eso sí pesar de toda su aparente frialdad Ozon se marca un inesperado y cálido final donde que hace que la reconciliación con ella sea algo inevitable.

Lo mejor: el sereno rostro de Marine Vacth
Lo peor: a veces es demasiado impenetrable



● La sublimación de la libertad sexual (Beatriz Martinez | Cine 365)

Desde luego, Joven y bonita puede tener un aroma clásico, y ahí están las evidentes referencias a Belle de Jour, de Luis Buñuel, y muchas otras, pero su mirada es eminentemente contemporánea, nihilista, retratando a esa juventud vacía, que no tiene casi ni escrúpulos ni sentimientos, que es capaz de prostituirse por sentirse deseada y saber que es dueña de su cuerpo. Generaciones un tanto inconscientes, pero libres de prejuicios, libres de la hipocresía moral

● Lo invisible  (Cristina Álvarez López | Sensacine)

La ambigüedad, la sugerencia, la falta de dramatismo, la irresolución, no siempre ayudar a crear un filme poderoso y enigmático; en este caso, más bien, ponen en evidencia las carencias de la película, la debilidad de un relato/retrato que solo capta el interés del espectador a un nivel superficial

● El sexo y el miedo (Luis Martínez | El Mundo)

La propuesta híbrida de Ozon, entre la tragicomedia, la crueldad y el esteticismo casi pornográfico, sirve igual para desentrañar las claves ocultas y prohibidas del despertar del deseo como para cuestionarse el sentido de casi todo













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