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Peligro, Hillary Swank estrena



La víctima perfecta 
(Antti Jokinen 2011)

Dentro de unos años la carrera de Hillary Swank será estudiada por universidades de todo el mundo. Tras dos papeles potentísimos y multipremiados (Boys don’t cry y Million Dollar Baby) Swank se encaminó por una carrera extraña trufada de películas que no son ni buenas ni malas sino simplemente invisibles. Nunca sabremos si la culpa de este camino es de su agente, Hollywood, el mercado o la propia Swank. Con lo cual a estas alturas Hillary Swank no deja de ser un enigma que nos impide poder clasificarla en ningún sitio en la actualidad (o la historia) del séptimo arte. Y La victima perfecta no parecia una película que resucitará la carrera comatosa de la actriz.

Con el típico material de derribo de psicópata acosador La víctima perfecta cumple con la previsibilidad que nos temíamos al ver su trailer. Y quizá conociendo esos problemas su director le pone más empeño que nunca. Porque La víctima perfecta puede ser acusada de previsible pero nunca de cutre o barata. Antti Jokinen cuida la producción de la película haciendo un montaje preciso y respetando el cine de genero (y el cine en general) como lo que es, arte. Para ello cuenta con la imprescindible ayuda de la gran fotografía de Guillermo Navarro. Gracias al cuidado y mimo de sus aspectos técnicos La victima perfecta acaba colando con una agradable inquietud. Si a eso le sumamos un par de detalles de erotismo malsano (una pena que la película no vaya por ahí), alguna referencia de pasada al giallo, sus ganas de ir al grano (por fortuna no hay epilogo moralizante) y un dúo protagonista bastante sólido uno no acaba con la sensación de tomadura de pelo que se esperaba.

Lo mejor: la fotografía de Guillermo Navarro

Lo peor: demasiado previsible


La Swank sostiene prácticamente toda la película, tan sola como el miedo al aislamiento que nos quieren transmitir (chicas, vivir sola es peligroso, ¡venga ya!) y regalándonos algunos desnudos elegantes, pero gratuitos

. Mirando por un agujerito en la pared (Carlos Colón, Diario de Sevilla)

Hilary Swank está bien, en todos los sentidos. Jeffrey Dan Morgan hace correctamente de doble de Bardem. Aparece unos minutos Christopher Lee, lo que siempre se agradece, porque esta película forma parte de un proyecto de recuperación de la productora Hammer, que tan buenos ratos nos hizo pasar en cines de barrio y de verano con sus vampiros, momias y doctores majaretas

. Otro perturbado en Nueva York  (Pablo Orihuel, La noche americana)

Es sólo una película más, que caerá en el montón de los olvidados, esas películas que no tuvieron la grandeza de, al menos, intentar hacer historia, aunque sea con la excusa más tonta

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