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Comedia sin humor

- ¡Qué dilema! - (Ron Howard, 2011)


Ron Howard se ha convertido en un perfecto sicario de Brian Grazer. Cuando Grazer huele sangre (taquilla, dinero...) manda a que el bueno de Howard haga un trabajo pulcro, aseado y sin testigos. Y no importa que sea un thriller, un biopic o una comedia, el objetivo final es el mismo, sacarle el dinero al personal a cambio de unas dosis de entretenimiento. Y un artesano que sabe del oficio como Ron Howard hace el trabajo lo mejor que puede asumiendo que nunca llegará a tocar una posible autoría. Ahora al bueno de Gazer se le puso que lo que la taquilla necesitaba era una comedia muy USA como es ¡Qué dilema! Y uno se puede sorprender que a Howard le apetecería dirigir una película con esa  pinta de comedia menor tras probar el sabor de la gloria critica (El desafío.Frost contra Nixon) y del éxito masivo (Ángeles y demonios / El código Da Vinci).

En ¡Qué dilema! se nota que Howard no sabe muy bien que hacer con el material y dirige de forma anticlimatica una comedia cuyo mayor pecado es precisamente su falta de humor. Howard se despista no sabiendo si quiere hacer una comedia de enredos o de personajes quizá asumiendo que con su flojísima trama no puede conseguir más que un capítulo de sitcom (mala) alargado. Al final todo es forzado en la película, sensación a la que ayudan unos poco inspirados Vince Vaughn y Kevin James que, no nos engañemos, están el la parte baja del ranking de cómicos USA. Siendo tan innecesariamente larga uno busca en ¡Qué dilema! motivos a los que agarrarse como la siempre serena Jennifer Connelly, el estlo lenguaraz de Queen Latifah o el personaje de Channing Tatum, el único que intenta desmarcarse (algo) del hastío general. Pero no es suficiente. ¡Qué dilema! es tan menor y le acompaña una moralina reaccionaria bastante absurda que te acabas preguntando del porqué de su existencia.

Lo mejor: la presencia serena de Jennifer Connelly

Lo peor: es una comedia...que no es divertida

. Terapia entre amigos (Gerardo Médina Pérez, Cinéfagos Anónimos)

No faltan momentos graciosos –la escena de la paliza con el amante, la inesperada terapia de grupo, y sobre todo el discurso sobre la sinceridad del protagonista-, pero la sensación es que podría haberse sacado mucho más de este cóctel de amistades infieles pero inquebrantables, al que finalmente le sobran cerca de veinte minutos, especialmente en el comienzo

. Ellas contra ellos (Carlos Alonso, Espectadores.net)

Se nos presenta una comedia dirigida por Ron Howard con la premisa de que su éxito lo sostiene con un reparto gracioso y unos protagonistas muy solventes  en esa fórmula que intenta narrar las situaciones dramáticas con un tono humorístico generalizado

. Hay más intensidad en el título que en la película (Javier Ruiz de Arcaute, Las horas perdidas)

El resultado es una película sosa, algo aburrida, donde destaca únicamente el momento en el que Vince Vaughn suelta un discursito totalmente inoportuno y la toma con la prima segunda de su chica. No es una película a evitar, tampoco se trata de ningún engendro, simplemente va a medio gas y no culmina lo que pretende, que es divertir y hacer reír al espectador

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