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Vendetta directa y sin atajos

- Sed de venganza - (George Tillman Jr., 2010)


En los primeros minutos de Sed de venganza el personaje que encarna Dwayne Johnson sale de la cárcel, coge un coche y mata a una persona. Y no dice una palabra. Y en ese escaso tiempo podemos ver las virtudes que tiene la cinta dirigida... Si uno hace caso de los prejuicios podemos ver que es la típica cinta donde una star hollywoodiense se dedica a repartir mamporros entorno a un argumento sin ningún interés. Pero en Sed de venganza hay una diferencia. Dwayne Johnson no pega. Simplemente mata. La película logra coger un clima de seco y directo que no trata al espectador como un idiota. No hay psicoanálisis que valga, el personaje de Johnson quiere matar para cumplir su misión. Por eso todas las escenas que protagoniza Dwayne Johnson (que está excelente) están plagadas de una fuerza y contundencia incluso, a veces, recordando a un buen cine negro.

El problema es que en Sed de venganza hay algo más que el personaje de Johnson. George Tillman Jr. lo rodea de los personajes que interpretan Billy Bob Thornton y Oliver Jackson-Cohen que se supone que actúan como cierto contrapunto. Aunque estos personajes no molestan mucho si que se nota que la película baja su nivel y sus intenciones cuando aparecen con sus clichés (policía torturado y asesino que quiere cambiar de vida)  en pantalla. Uno desea ver como el poco hablador personaje de Dwayne Johnson cumple su trabajo con esa mezcla de efectividad y tortura interior. Es verdad que Sed de venganza no logra ser un thriller rotundo como otros films donde la vendetta era el leitmotiv (desde  A quemarropa hasta Al límite) pero deja escenas que muchos no pensaba que vería. Por ahí están ese primer encuentro alucinado en el hospital entre Johnson y Thornton o la escena de redención con el predicador. Por ellas (y alguna más) merece la pena no pasar por alto esta película. 

Lo mejor: Dwayne Johnson

Lo peor: los clichés de los personajes de Billy Bob Thornton y Oliver Jackson-Cohen


Y es que al fin y al cabo, son los momentos de cierta tensión y suspense los que sobresalen, especialmente cuando el protagonista se enfrenta a sus víctimas

. Casi lynchiana (Rafa Martín, Las horas perdidas)

Visualmente es un film pesado –mucho contraste, colores muy petados– pero también es dinámico y con los tiempos bien marcados

. ¿Alguna pregunta? (Wanchope, El Séptimo Arte)

Crudo, sincero y primario, se trata de un estilizado thriller concebido a la vieja usanza donde dos más dos son cuatro es una verdad inmutable a la que no hace falta adornar, ni merece la pena disimular

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