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Peligroso bienestar

- Killers - (Robert Luketic, 2010)

A veces las apariencias engañan. Si alguien hubiera visto el horrible tráiler y el inicio de la película Killers, las ganas de salir corriendo del cine por el peligro que se le venía encima sería inmediato. La película de Robert Luketic se inicia como una comedia romántica que intenta basarse en la química cómico-sensual de Ashton Kutcher y Katherine Heigl. Y la cosa no despega. Kutcher por quererse demasiado a si mismo (y a su físico) y Heigl por creerse la mujer más graciosa del mundo. Sólo las apariciones de Tom Selleck y Catherine O’Hara aportan chispa a un comienzo donde no hay ni gracia ni química. Pero, como he dicho, las apariencias engañan.

Una vez asentada en su trama de asesinos, agentes dobles y comunidades vecinales peligrosas y olvidado su soso inicio la película toma forma y gana estilo y ritmo. Y dentro de su sana intrascendencia tiene una doble lectura negra y estimulante sobre esas perfectas comunidades estadounidenses que nos son enseñadas en películas y series. En Killers tu mejor amigo, el cartero y tu vecina pueden querer matarte por un (gran) puñado de dólares. Un reverso oscuro (y con mala leche) de la Norteamérica de postal donde la familia se asienta como un entorno represor y peligroso (esas confesiones familiares finales) . Todo eso sucede con escenas de acción bastante bien rodadas, gran sentido del ritmo, cierta locura y una pareja protagonista intentándolo hacer lo mejor que pueden.

Killers llega a ser todo lo que Noche y Día no fue por simple pereza. Bajo su fachada de película sin aspiraciones logra ir de menos a manos utilizando el ingenio y la mala baba que le faltaba al film de James Mangold. Y cuando te das cuenta, esa película que tanto temías ver ha acabado su trabajo en apenas hora y media de manera limpia y eficiente dejándote un agradable sabor de boca. 

Lo mejor: una idílica comunidad de vecinos convertida en un compendio de asesinos profesionales

Lo peor: su insulso inicio

. Cine para bocadillo de panceta (José Manuel Cuellar, ABC)

En suma: historia facilona para pasar el rato, pero con un núcleo para tirar por el desagüe. Historieta boba y desenfadada de cine de verano para deglutir entre helados y bocadillos de panceta. Algo apenas pasable. No merece más

. El triunfo de la sosería (Joaquín R. Fernández, La Butaca)

La cinta resulta insulsa e incluso termina hastiándonos a causa de su formularia segunda mitad, justo cuando se suceden una serie de eventos en los que determinados personajes intentan acabar con la vida del protagonista masculino del relato. No funciona como comedia, aún menos en su vertiente romántica y su acción es la típica que nos puede ofrecer un artesano de Hollywood

. Killers no mata (María Garrabón, Estamos rodando)
Killers promete mucho pero al final quedan muchos huecos por rellenar y uno sale del cine teniendo la sensación de que hay alguna escena que han olvidado añadir al montaje. Pese a todo es más que aceptable y si lo que uno va buscando es una película para pasar el rato es gran opción

2 comentarios:

La Guionista Reflexiva

Entonces: ¿Vale la pena ir a verla o nos esperamos a que la pasen por la tele? Un saludo.

Raúl Cornejo (Vivir Rodando)

Depende del día. Si estás aburrida una tarde de verano hace bien su trabajo de entretenimiento (si tienes paciencia). Pero es más de DVD que de cine