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      2016 

      Película 

      Carol / The Duke of Burgundy

      Interpretaciones

      Adam Driver (Paterson)
      Lorena Iglesias (Esa sensación)

      Encuesta anual

      Los odiosos ocho

      2015 

      Película 

      It Follows

      Interpretaciones

      Ramón Barea (Negociador)
      Essie Davis (Babadook)

      Encuesta anual

      Del revés (Inside Out)

      2014 

      Película 

      Sólo los amantes sobreviven

      Interpretaciones

      Leonardo DiCaprio (El lobo de Wall Street)
      Emmanuelle Seigner(La Venus de las pieles)

      Encuesta anual

      El gran hotel Budapest

      2013 

      Película 

      La cabaña en el bosque

      Interpretaciones

      Philip Seymour Hoffman (The Master)
      Adèle Exarchopoulos (La vida de Adèle)

      Encuesta anual

      Django desencadenado

      2012 

      Película 

      Moonrise Kingdom

      Interpretaciones

      George Clooney (Los descendientes)
      Rooney Mara (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres)

      Encuesta anual

      Moonrise Kingdom

      2011

      Película 

      Drive

      Interpretaciones

      Ryan Gosling (Drive)
      Natalie Portman (Cisne negro)

      Encuesta anual

      Midnight in Paris

      2010

      Película 

      La red social

      Interpretaciones

      Joaquin Phoenix (Two lovers)
      Emma Stone (Rumores y mentiras)

      Encuesta anual

      Origen

      2009

      Película 

      La clase

      Interpretaciones

      Frank Langella (El desafío. Frost contra Nixon)
      Charlotte Gainsbourg (Anticristo)

      Encuesta anual

      El curioso caso de Benjamin Button
      Déjame entrar
      Los mundos de Coraline
      El secreto de sus ojos

      2009

      Película 

      Tropic Thunder

      2008

      Película 

      Zodiac
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Series de cine: The Wire. La vida es dura, chaval



Cuando se realizan las típicas listas sobre las mejores series de la historia de la televisión aparecen nombres comunes como Los Soprano, Seinfeld o El Ala Oeste de la Casablanca. Y siempre en esas listas aparece una sombra, un titulo que muchos reclaman como “la mejor serie de la historia” pero que, en un principio, carece del glamour o la popularidad de otras. The Wire es sin duda la serie de culto por excelencia, marginada en los premios, ( sin una acogida masiva del público pero elevada a los altares, con justicia, por unos seguidores que sabían que con cada capítulo estaban viendo algo bueno, inteligente y profundo.

The Wire miente y engaña como lo suelen hacer sus personajes. En realidad toda ella es una serie sobre la mentira. Observando los primeros capítulos parece que estamos ante una serie policíaca sobria y efectiva que refleja la lucha contra la droga de los policías de Baltimore. Mentira a medias. The Wire es una serie social (¡2 nominaciones a los Emmy en cinco temporadas!)seguro que la cuarta temporada la hubiera gustado firmar Ken Loach) sobre el funcionamiento de una ciudad desde todos los puntos de vista posible. Es lógico que The Wire sea fruto de la mente de un periodista (David Simon), ya que sólo uno podía indagar sobre la situación de una comunidad. Y los resultados son escalofriantes. No importa el comportamiento de policías, camellos, periodistas, políticos...si una sociedad no funciona la culpa la tienen los estamentos de poder y su absurda burocracia implícita.



Si se metiera a The Wire en el genero policiaco seria uno completamente distinto. A David Simon le importan tanto los buenos como los malos. Los policías son seguidos con lupa como lo son los traficantes o camellos. No hay demagogia ni tópicos , un policía y un camello sufren y trabajan igual sólo que con un diferente código ético. Y los dos chocan con las injustas y absurdas decisiones de sus jefes que consiguen hacer que las ciudades tengan un funcionamiento lento, absurdo e injusto. Y Simon no se centra sólo en estos dos sectores. La educación (alumnos y profesores), los trabajadores, los periodistas, los políticos...son examinados con lupa y todos tienen el mismo final, el sinsentido de la burocracia y el poder crean una sociedad que atenta contra el sentido común. Los ciudadanos son la victima del poder.

Para lograr una radiografía tan exacta Simon teje un fascinante laberinto de personajes que cruzan sus vidas durante cinco temporadas. Omar Little, Stringer Bell (uno de los grandes villanos de la historia de las series), Jimmy McNulty, Chris Partlow, Cedric Daniels, Tommy Carcetti (para saber cómo es la política de verdad sólo hay que seguir a este gran personaje), Lester Freamon, Bunk Moreland... Imposible quedarse sólo con un personaje, cada uno de su padre y de su madre, juntos forman una ciudad condenada como es Baltimore. Porque The Wire hace algo tan difícil como mostrar la vida. Y no le importa que un supuesto protagonista no aparezca apenas toda una temporada o matar a un personaje carismático en mitad de otra. Porque así es la vida y The Wire la muestra tal y como es con un estilo sobrio y contundente. Y todos esos lugares que aparecen en la serie nos suenan. Porque Baltimore podría ser Alicante, Madrid, Nueva York, La Habana o Buenos Aires. The Wire son todas las ciudades en una. No sé si The Wire es mejor que Seinfeld o Los Soprano y no me importa. Quienes hayamos visto The Wire sabemos que somos afortunados. Porque disfrutarla y sufrirla es una de las mejores experiencias que se pueden tener viendo una pantalla de televisión. Una experiencia necesaria si quieres saber cómo funciona el mundo.

. Periodistas, maleantes y Baltimore
(Javier Del Pino, El País)



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Insobornable amor por el cine

- Malditos bastardos - (Quentin Tarantino, 2009)




Cualquier detractor acérrimo de Quentin Tarantino (que cada vez son menos) debería admirarle por una especial característica suya. Ama el cine. No me refiero a que le guste ver películas, Tarantino piensa en el séptimo arte como una forma de vida. Algo especial e importante que se merece toda la atención y cariño del mundo. Aunque parezca una contradicción muchos de los que trabajan en el negocio del cine (directores, actores, productores...) no les interesa muchísimo el cine. En cambio, Tarantino no sabría vivir sin él. Si todas sus películas son homenajes en si mismos a este arte, Malditos bastardos lo es más si cabe. Ser una película de nazis o de la Segunda Guerra Mundial es la superficie necesaria para, en realidad, hacer un film que implícitamente (a veces los planos parecen que rueden un spaguetti-western, otros simulan un drama intimista) o explícitamente (la parte final en el cine, ¡el celuloide salvará el mundo!) hablan del cine como la expresión más grande de la vida.

Y el espectador debe tomar esa pasión para ver Malditos bastardos, como si estuviéramos viendo el corto de un amigo nuestro apasionado del cine. Porque si no entramos en este juego cinéfilo puede ser que en su larga, que no pesada, duración salgamos varias veces del film. Una vez que (¡por fin!), vemos el gran proyecto mil veces frustrado de Tarantino nos queda la sensación de que debe tener poco que ver con el proyecto inicial del director. Lo más obvio es que una idea interesante como son los sanguinarios bastardos acaban difuminados durante toda la película. Curiosamente en el film Malditos bastardos lo que menos trabajado está son...¡los malditos bastardos! (a pesar de la fuerza que desprenden Brad Pitt, Eli Roth y Til Schweiger) Podemos imaginarnos al bueno de Quentin escribiendo el guión y viendo que mes a mes, año a año, Hans Landa (grandioso Christoph Waltz) o Shossana Dreyfuss (bellísima y fuerte Mélanie Laurent) iban creciendo y ganando importancia mientras que sus queridos bastardos se iban quedando sin sitio en su película.

También se nota el peso de los años en Tarantino. Aunque las claves de su cine siguen ahí en Malditos bastardos se le nota más reposado y tranquilo. Deja que las palabras fluyan sin importarle el tiempo que requiera en ello. Porque a pesar de que la gente acude en masa a ver el film de Tarantino se podría decir que Malditos bastardos es una película anticomercial. Tiene momentos de furia y violencia pero también reposo y tranquilidad. Pero sobre todo es una película hecha por alguien que ama el cine, sin prejuicios ni cortapisas. Sólo alguien asi puede hacer que un film de dos horas y media con momentos geniales, pero con aristas en su narración, pueda pasar en un suspiro. Tarantino no ha hecho la obra maestra que quería pero no importa. Malditos bastardos merece completamente la pena.

. Pastitx brillant (Quim Casas, El Periódico de Catalunya)

. ¡Hail, Tarantino! (Alicia, La linterna mágica)

. Revisionismo pop (Jordi Costa, El País)
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Series de cine: Matrimonio con hijos. El fin del sueño americano



Hay títulos que bajo su aparente sencillez esconden toda una declaración de intenciones. Matrimonio con hijos es precisamente lo que anuncia, una serie sobre un matrimonio con dos hijos. Aparentemente sencillo. La cuestión es, ¿desde cuando un matrimonio con hijos es algo sencillo? Estados Unidos es experta en crear series sobre estamentos familiares y rodearlo de tramas bastante simples y problemas absurdos. Enseñar a Estados Unidos como el hogar de las buenas y felices familias, un estamento seguro donde nunca te puede pasar nada. Obviamente la realidad brillaba por su ausencia.

Matrimonio con hijos fue vital para que la ficción televisiva se desarrollará y logrará ser un espacio para la valentía creativa. La serie creada por Michael G. Moye y Ron Leavitt mostraba el estamento familiar como el infierno, una tumba en vida para el padre de familia (Ed O'Neill) que bajo su diaria mediocridad lidiaba con una mujer vaga e inútil (Katey Sagal) y dos hijos idiotas (David Faustino y Christina Applegate ) La felicidad no estaba de puertas para adentro y todo lo que vendían los anuncios USA se antojaba como falso. Lo mejor de todo es que la serie tenia un tono completamente falso y paródico. Bajo su manto de comedia surrealista los norteamericanos se reían de si mismos. De su realidad y de lo que no se atreven a reconocer, la familia como instrumento opresor y cárcel eterna. Matrimonio con hijos ejerció un trabajo social vital porque antes que Barbara Bush dijera que “los Simpsons eran la cosa más idiota que había visto nunca en televisión” ya existían los Bundy.



Matrimonio con hijos sobrevivió muchísimos capítulos a pesar de la ausencia de premios y no tener un éxito masivo de audiencia. Los Bundy se convirtieron en una especie de héroes (sólo hay que ver las ovaciones que tenían todos los personajes cuando aparecían en escena) que hicieron el trabajo sucio que nadie quería hacer. Mostrar otro lado de la sociedad norteamericana, una parte sucia, oscura, desagradable...y muy divertida. La serie fue espejo para otros productos, desde obras legendarias de animación (Los Simpson) o brillantes remakes inconfesos (Infelices para siempre) y logró mover algo los cimientos de la buena (e hipócrita) moral norteamericana. El gobierno estadounidense debería plantearse darle una medalla a quienes pusieron en marcha Matrimonio con hijos. Gracias a ellos la sociedad norteamericana pudo verse a si mismos y reírse con ello.


3

Joyas a reivindicar: Starship Troopers. ¿Inteligencia? militar



Sin duda una de las personas a las que se les podría adjudicar la frase, ir al grano en esto del cine es Paul Verhoeven. Para el director holandés en sus películas, la violencia es violencia, el sexo es sexo...sin darle toques artísticos, ni querer ser un tipo cool o moderno. Por eso los detractores de Verhoeven utilizan términos como director cutre, tramposo o vulgar. Pero los hay que vemos que sus films van más allá de lo que se muestra en pantalla. Su lenguaje visual directo, sin tonterías, ni chorradas ocultan personajes e historias duras y complejas. Un caso evidente es una maravilla como Starship Troopers.

La película fue vendida como un asalto más a la taquilla estadounidense por parte de Verhoeven como lo había sido Instinto básico. Pero de nuevo el holandés estaba siendo más inteligente que todos. Si la película que puso de moda el cruce de piernas de Sharon Stone era una fabulosa y adictiva farsa a través de un thriller erótico, Starship Troopers no se quedaba atrás. El film parecía hacer la típica carrera de un film revientaquillas, éxito de publico y palos de la critica que sólo alababan sus (apabullantes) efectos especiales. Y lo más significativa, algunos críticos la tachaban de fascista. Aunque parezca lo contrario, con esta reacción Verhoeven lo había logrado.



Porque para ser critico o irónico lo mejor es mostrar a lo que quieres criticar en su máximo esplendor...o idiotez. Starship Troopers es todo un asalto contra el fascismo trasnochado que muestran algunos paises o superpotencias a traves de sus aparatos militares. Para ello se rodea de elementos como un megapatriotismo absurdo o tramas entre los personajes cercanas al nivel intelectual de Melrose Place. Todo está estudiado para el resultado final, mostrar el absurdo de los aparatos militares, las guerras preventivas u invasiones varias. El casting también es clave. Olvidémonos del talento interpretativo, Verhoven se rodea de tipos duros (el inefable Michael Ironside), malos actores guapitos (Casper Van Dien) y cuerpos esculturales (Denise Richards), que colaboran a hacer más demoledora esta farsa militar.

Dicen que la ciencia ficción es tan grande porque en realidad refleja los problemas que tenemos en la actualidad. Paul Verhoeven lo hace, riéndose de todo y de todos. Engañándonos y metiéndonos en una historia que parece una película de bichos, naves espaciales y efectos especiales que, en realidad, es una patada en la cara de los salvadores de la patria que hay en todo los lugares del mundo. Siempre que he visto fotos de Paul Verhoeven se está riendo. Es lo que tienen los tipos listos que saben reirse del mundo, mientras les saca unos buenos billetes.
7

Un Tokio gélido

- Mapa de los sonidos de Tokio - (Isabel Coixet, 2009)





Seguro que más de uno utilizará ese, a veces fastidioso, termino para calificar algunas películas. El famoso: es una película lenta. En mi opinión, a Mapa de los sonidos de Tokio le pasa al revés. Es un film demasiado rápido. No hay que criticar lo inverosímil de la propuesta ya que muchas obras maestras del séptimo arte tienen argumentos increíbles. Ni siquiera algunas utilizaciones sospechosas como el empleo de la música de Antony and the Johnsons al final de la película (pocas veces un gran grupo sobró tanto). El problema es que alguien con talento como Isabel Coixet da la impresión que no se cree lo que está rodando y lo hace a prisa y corriendo.

Muchas de las partes de Mapa de los sonidos de Tokio están mal explicadas o con la misma sutilidad de una bomba atómica. La escena de la (supuesta) seducción de Sergi López a Rinko Kikuchi en la tienda de vinos está resuelta de manera cutre y apresurada, lo mismo que el supuesto conductor de la historia (Min Takana) , el grabador de sonidos de Tokio, al que parece importarle un pimiento a Coixet... Y así va transcurriendo la película, a retazos, a trozos de película mal montada en un Tokio frío y sin interés.

Mapa de los sonidos de Tokio tiene momentos donde parece que la historia va a despegar. Ocurre con el primer encuentro sexual entre los dos protagonistas cuando se intuye que la película comienza a arrancar y a encontrar su lugar, desgraciadamente es un espejismo ya que la película ni siquiera logra ser esa tórrida historia que se vende en algunos sitios. Mapa de los sonidos de Tokio parece la oportunidad perdida de una buena directora que cuando busca la sencillez acierta de pleno como pasaba con Mi vida sin mí. El film también nos deja una buena interpretación de Rinko Kikuchi que supera los problemas de su imposible personaje y que supera con creces a su partenaire, un despistado Sergi López.

. El mapa de Coixet (Oti Rodríguez Marchante, Una de piratas)

. Mapa de los tópicos emocionales de Tokio (Eulàlia Iglesias, Cine 365)

. Geografía humana con sabor asiático (Sergio Roma, Cinebulosa)