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Henry Selick arregla cuentas con el pasado

- Los mundos de Coraline - (Henry Selick, 2009)





¿Puede un director rodar una obra grandiosa, popular, reconocida por todo el mundo y, en parte, odiarla? Claro que sí. Uno de los casos es el del Henry Selick con Pesadilla antes de Navidad. Si hacemos una encuesta a la gente de la calle (obviando a los cinéfilos de pro) a la pregunta, ¿quién dirigió Pesadilla antes de Navidad? todo el mundo contestaría: Tim Burton. La realidad es que esa labor correspondió a Henry Selick. Ya hablaba de ello Selick en el último numero de Fotogramas: "Tim es brillante pero no estaba allí, no dirigió el film".

Por ello Selick llevaba tiempo buscando su oportunidad. Ya la tuvo con esa estupenda adaptación de la grandiosa obra de Roald Dahl, James y el melocotón gigante, pero quizá todavía coleaba demasiado la pesadilla burtoniana. Con Los mundos de Coraline ha encontrado la obra perfecta donde desarrollar su mundo. Y vaya mundo, absolutamente fascinante y personal. Vuelve a coger una historia tan infantil como oscura (en realidad es una película de terror) para hacerla completamente suya. Se olvida de Roald Dahl y coge a Neil Gaiman. Se olvida de Danny Elfman y coge a Bruno Coulais. Todo para construir una fascinante pesadilla.

En Los mundos de Coraline Selick está por encima de todo. Incluso cuando parece que la novela / cuento va a caer en algunos lugares comunes el director llega para rescatarla con una impresionante visión que va más allá de una película de animación. Una mirada oscura, retorcida , fascinante y a la vez hermosa. Porque Los mundos de Coraline habla de elegir entre nuestro mundo terrenal (gris y aburrido) y el otro, el de los sueños que pueden ser mágicos o demoníacos. Aquí hay brujas y monstruos pero no príncipes valientes. Henry Selick narra con un pulso completamente cinematográfico y arriesgado una pesadilla infantil. Y todo el mundo sabe que las pesadillas de los niños suelen ser las más terribles y apasionantes, y esta ha servido para que Selick pueda librarse de sus fantasmas del pasado de una vez por todas.

. Maravilla tridimensional (Javier Ocaña, El País)

. Pasadizos a una alternativa y peligrosa realidad (Julio R. Chico, La Mirada de Ulises)

. La fantástica oscuridad de Selick (Jesús León, Blog de cine)

3 comentarios:

Rubentxo

Hola, Raúl.
La vi en el cine y pasé un buen rato, la verdad. Me pareció muy lograda, auque irregular en su estructura.
Los personajes secundarios son todos grandiosos: desde las viejas actrices hasta el gato, pasando por el domador-acróbata.
Hacía tiempo (creo que desde Ratatouille) que una película de anmación no despertaba en mí tantas emociones.
Saludos!
Y cuidadín con la resaca de Fogueres!!!

mge

Me la debo.

James and the Giant Peach me gustó mucho así que ni pueda me haré con el DVD de Coralne.

Saludos.

auster

Esta película me fascinó. Tuve además la suerte de verla en versión original y es de justicia reivindicar el soberbio doblaje a cargo de Dakota Fanning; esto y esa películita tan sencilla pero tan simpática llamada "La vida secreta de las abejas" ha conseguido que me caiga en gracia y le siga la pista.

Recuerdo a esa Coraline que imita a su madre con voz autoritaria y la que se columpia en la puerta, y recuerdo esas ropas que hacen que te mueras de ganas por volver a calzarte katiuscas amarillas para chapotear en la calle. Pero si hay algo que me gusta de estas historias es el tono tétrico que se gastan el gato y el resto de las mascotas. Pocos momentos recuerdo tan fascinantes como esa anciana tomando medida a los perros para bordarles sus alas. Me la vi dos veces seguidas y en un perfecto día de lluvia.