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Joyas a reivindicar: Carretera al infierno. El horror sin aditivos



Con Carretera al infierno me paso uno de esos milagros que ocurren con las películas muy de tanto en tanto. Después de disfrutar por televisión de ese exceso maravilloso y genial de cine que es la película Aliens de James Cameron me disponía a irme a dormir ya que empezaba a caer la madrugada. De repente el canal (bendita TV3) se disponía a ofrecer otra película que no iba a ver ya que el sueño me estaba ganando. O eso creía yo. Comencé a ver una historia que se suponía que era un thriller con psicópata incluido. Nada nuevo bajo el sol. Pero Carretera al infierno era todo menos convencional. Árida y seca la película de Robert Harmon no es una película de terror al uso es un film sobre el horror más crudo. El que se mete bajo la piel. Por supuesto no despegue los ojos de la pantalla durante su más de hora y media de duración.

Carretera al infierno apenas tiene sangre. Ni hay muchos cadáveres en ella. El miedo que despliega es el real. El que sentimos todos muchas veces en la nuca cuando sentimos un peligro que nos está acechando. Por eso empatizamos tanto con ese joven C.Thomas Howell que se ve acosado por Rutger Hauer. Y hay que pararse en este momento. El gran Hauer interpreta (o vive) a uno de los más terribles villanos de la historia del cine, John Ryder. Este personaje es la película porque representa el mal más puro. Hauer no necesita hacer gestos o sobreactuaciones baratas para parecer un loco desquiciado. Simplemente porque el Ryder de Carretera al infierno no es un desequilibrado cualquiera. Es un hombre que no se siente, provoca muerte, destrucción y dolor de la manera más cruel sin plantearse si disfruta o si tuvo una infancia traumática. Es el mal en esencia pura.

Carretera al infierno es una obra kafkiana. Un personaje que sin saber porqué se ve en una espiral de horror y violencia que no tiene ningún sentido. Porque el estilo frío y seco de Harmon hace que la película tenga un ambiente irrespirable. Nosotros viajamos en el coche de C.Thomas Howell por esas carreteras norteamericanas que no parecen tener fin. Y donde no parece haber ningún sitio para la esperanza porque si es algo esta grandiosa obra es que es de una crueldad increíble. Sin dobles vueltas, sin elementos gratuitos, ni tonterías, Carretera al infierno es el horror en estado puro.

4 comentarios:

Annabel M. Z.

Pues esta es de las que no veré seguro, porque para horrores leo el periódico y tengo suficiente.
Voy a seguir mirando recomendaciones pasadas en tu blog, a ver si alguna me apaña. ;)

Ely

Una pena que antes que esta viera su horrible remake. Horrible no porque sea remake si no porque, primero, los actores dejan bastante que desear y, segundo, porque la historia es como menos ¿profunda? (no encuentro la palabra apropiada)
Digamos que en la primera versión es más palpable la tensión, el agobio del prota que en el remake. Aparte de que Rutger Hauer mola más como malo.
Me encanta que te acuerdes de "clásicos" ochenteros :D

Damián de Haedo

La vi hace tanto... Me temo que al verla de vuelta descubra una obra no tan importante...

mge

Ya mismo la estoy alquilando, me interesaron tus comentarios.

Además, hace rato que no veo una de terror efectiva.

Saludos!