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Carne y corazón

- El luchador - (Darren Aronofsky, 2008)





Todavía recuerdo cuando vi bastante joven Manhattan Sur. En esos tiempos apenas se hablaba de Mickey Rourke y cuando lo hacían era para servir de mofa. Después de verla interpretar a ese policía siempre al límite Rourke me pareció uno de los mejores actores del mundo. Por eso, antes de que Darren Aronofsky le diera el papel bombón de El luchador me dediqué a ejercer de defensor de Mickey Rourke. Por eso mi alegría fue máxima cuando he podido disfrutar de Rourke en todo su esplendor.

Empecemos por lo obvio. El luchador es una película previsible. Es más podríamos decir que es tópica. Típica historia de perdedores, de redención, de caída, resurrección y, otra vez, caída. Pero esa previsibilidad no lo quita ni un solo mérito a El luchador. Porque es honesta y cada plano rezuma verdad. De esa que duele y de la que no te puedes apartar. Esa realidad nos llega gracias al trabajo de tres personas. Mickey Rourke, físico y alma al servicio de un personaje que, como él dice, “ya no le importa a nadie”. Marisa Tomei, una persona que en un solo centímetro de su piel tiene más erotismo y belleza del que nunca podrá tener una Megan Fox cualquiera. Tomei hace lo que hace siempre, llenar la pantalla de manera descomunal con los pocos planos que tiene. Pero hay una tercera pata de la que apenas se ha hablado. El prodigioso trabajo de Darren Aronosfsky. Sabiendo que tiene una historia no muy original opta por adoptar una dirección cercana y real. La cámara acompaña a los personajes cuando sufren, les golpean (soberbia dirección en las peleas), lloran y, cuando a veces (pocas), triunfan. El éxito de El luchador es tanto de Rourke como de la inteligente dirección de Aronosfsky. El norteamericano es uno de los mejores directores del cine norteamericano actual, tanto cuando saca su parte intelectual (pajas mentales para algunos) como esa parte cercana y dura que ha demostrado con El luchador.

El luchador es una película pequeña y honesta que pasa como un suspiro. Nunca paso tan rápido la caída de un héroe.

PD. Avisos. No irse del cine después de su magnifico final. Por el simple hecho de disfrutar de la última obra maestra que ha compuesto Bruce Springsteen para El luchador. ¿Dónde está su Oscar?



. El exorcismo de Mickey Rourke (David Cacho, Grupo Salvaje)

. Épica de la derrota (Jordi Costa, El País)

. Rourke gana por puntos (Sergi Sánchez, Canal TCM)

1 comentarios:

Marisol

He visto la película con prejuicios porque precisamente Rourke no me gusta nada, es más, me da hasta un poco de asquito, pero me caigo del burro. Gran interpretación, tanto por la ternura que a veces me despierta, o porque en otras ocasiones hace de él mismo. Como bien dices, historia simple, previsible, pero que quieres seguir viéndola.